¿ Cómo somos los franceses ? 4/4

¿ Cómo somos los franceses ? 4/4

Ultima entrega de nuestra serie “cómo somos los franceses” basada en el libro de Philippe Bloch sobre expresiones trilladas de nuestro discurso. Con bastante retraso respecto a los anteriores

En el extranjero

En francés como en español “el extranjero” remite tanto a los demás países como a la persona de otro país que el nuestro. O incluso de otra región. Recuerdo haber escuchado a una anciana del pueblo de mis padres comentar con orgullo que el carpintero local vendía incluso en el extranjero, que si tenía clientes hasta en Laval. Que conste que Laval dista unos doscientos kilómetros de donde vivía aquella arraigada señora, y por cierto, está en Francia. Pero no en Bretaña, sino en la región vecina. El extranjero.
En fin. En francés sólo hay una letra de diferencia entre extranjero y extraño, o sea, raro, y especialmente en períodos de crisis tendemos a cerrarnos a los “de fuera” – obligatoriamente diferentes, obligatoriamente peligrosos para nuestra forma de vivir – y a achacarles todos nuestros males. Philippe Bloch denuncia este comportamiento, sin precisar que es un rasgo humano, me parece, antes que típicamente francés. Pero hablando de crisis, desde hace un par de años nuestros responsables políticos intentan impulsar el consumo nacional alentando la compra “Made in France”.
Cuando trate con franceses, cada uno será el extranjero del otro. De alguna forma tendrían que poder comprenderlo – y comprenderse recíprocamente. ¿ A que sí ?

Antes todo era mejor

Según envejecemos nos parece que estamos perdiendo lo bueno de la vida. Que, comparado con la generación anterior, ni hemos tenido acceso a lo mejor. Que nuestros antepasados sí que vivieron en tierra de Jauja.
Por favor. Algo de decencia, nos pide Bloch, que las generaciones anteriores han conocido varias guerras y condiciones de vida difíciles. Que según pasa el tiempo nos beneficiamos de avances tecnológicos, médicos, sociales de los que, aunque tengamos la sensación de que vamos retrocediendo, a nuestros padres y abuelos con toda certeza les habría gustado disfrutar.
legofelizAlgo de decencia, y algo de ánimo : sólo depende de nosotros centrarnos en lo bueno y estar agradecido por ello, en vez de enfocarnos en lo negativo y destruirnos la salud y la moral. Recordemos el currículum de todos… no, eso no lo dijo, pero me parece acertado hacerlo ahora.
Cuando trate con franceses, no dude en recordarles que su situación tampoco es tan desesperada. Desvéleles la posibilidad de un mañana floreciente. Anímelos a ver lo positivo.

Siempre hicimos así

Philippe Bloch lamenta que el hecho de siempre haber hecho algo de cierta manera nos impida pensar en cómo se podría hacer de otra. Dicho de otra forma, si nos aferramos a la manera tradicional, nunca pensaremos las disrupciones que están cambiando el mercado, ni menos aún adaptarnos a ellas. Aparte, aceptar abandonar la rutina nos rejuvenecerá.
Cuando trate con franceses, déjeles entender que el mundo no tiene por qué cambiar para peor. Que el cambio puede ser positivo. Y de paso, a lo mejor el “así siempre hicimos” de sus interlocutores no es el suyo, y les funcionaba bien a unos y a otros.

Con esta entrada se acaba nuestro repaso a doce expresiones de moda que dan cierta luz sobre el estado de ánimo de los franceses. Espero lo haya disfrutado y le sea de utilidad. No se pierda las entradas anteriores :
Ánimo ; La fuerza negativa del “pequeño” ; El problema es que…
Ojalá no me pase nada ; ¿ Nada más ? ; ¡ Que llegue pronto la jubilación !
Es muy buena persona (entiéndase : idiota) ; Eso no va a funcionar ; En ese país



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