¿ Cómo somos los franceses ? 2/4

¿ Cómo somos los franceses ? 2/4

Seguimos nuestro panorama de la mentalidad francesa a través de las expresiones de moda.

Ojalá no me pase nada

legomiedosoSegún Philippe Bloch, los franceses al levantarnos pedimos un deseo: que no nos pase nada en el día. Opone esta actitud a la de los estadounidenses (su modelo de referencia), los cuales están deseando, al revés, que les ocurra algo. La diferencia radica en que, del lado francés, este “algo” que nos puede pasar está visto como un riesgo, en un contexto de estancamiento económico y moral. En esta economía del miedo, ganará quien logre tranquilizar a sus clientes y brindarles garantías.
Para seducir a sus clientes franceses, póngales cómodos. Primero con un sitio web y una información comercial bien traducidos, y brindándoles una atención al cliente rápida y eficaz, en su propio idioma, para que se sientan acompañados en todo momento. Si usted no tiene los recursos dentro de su empresa, busque soluciones externas. Le saldrá más barato esta inversión que dejar de captar o perder clientes por culpa de una comunicación inadaptada y por ende angustiosa.

Ce sera tout ? – ¿ Nada más ?

Bloch les tiene manía a las panaderas. Son para él el paradigma de la falta de calidad de servicio, sintetizada en pocas palabras dirigidas al cliente: ¿ Nada más ? ¡ El siguiente ! A todas luces no vamos a las mismas panaderías, ni creo que el poder de las panaderas sea tan fuerte como para condicionar generaciones enteras de consumidores, pero en fin, una cosa es cierta: la atención al cliente, la sonrisa, el tono, la empatía son fundamentales a la hora de vender, y no solo cara a cara, sino en todo tipo de contacto con el cliente.
Para seducir a sus clientes franceses, presénteles una cara amable. No les limite en sus compras con nuestra tradicional expresión – de paso, me parece que en España se dice “¿ algo más ?” antes que “¿ nada más ?”. E intente sorprenderles con la calidad de su servicio.

¡ Que llegue pronto la jubilación !

Buena parte de los trabajadores – es decir, entre la gente que tiene la suerte de contar con un trabajo – no está satisfecha con su oficio o sus condiciones laborales. Hasta el punto de que está deseando que llegue pronto la jubilación, esperando que la última etapa de su vida sea la mejor, como lo decía el cantautor Aldebert en Vivement la fin (que llegue el final). Será, dice Bloch, que no sabemos interesarnos por el empleo que ocupamos, pasando por alto el hecho de que pueda haber motivos.
Para seducir a sus clientes franceses… no. Nada que hacer en este caso.

¡ Continuará !

Ver también: Ánimo, la fuerza negativa del “pequeño”, el problema es que (1/4)



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